Dormir en un colchón que no esté en óptimas condiciones puede ser muy perjudicial para la salud. Un colchón que tiene más de 5 o 7 años puede empezar a presentar signos de deterioro, visibles o no. Lo importante es revisar y comprobar la calidad del colchón cada cierto tiempo para asegurarnos de que no ha perdido sus propiedades. Pero cuando estos signos no son del todo visibles a simple vista, suele ser más difícil localizarlos. Es en estos casos en los que pueden aparecer problemas que sino se solucionan lo antes posible pueden ocasionar daños o problemas más serios.

 

1. Empeora la calidad del sueño y aparece el estrés

Cuando la firmeza, calidades y propiedades de un colchón comienzan a deteriorarse la calidad del sueño empeora. Ya que sin motivo aparente se tiende a dar más vueltas a la cama y cuesta conciliar el sueño y algunas veces produce apnea del sueño. Lo que deriva en situaciones de estrés en el día a día y la aparición de insomnio.

2. Alergia a los ácaros y el polvo

Dormir en un colchón viejo o en mal estado, puede ocasionar ciertos problemas de salud. Los ácaros acumulados en un colchón de 10 años pueden causar el desarrollo de alergias a los ácaros o al polvo. Si estos síntomas se mantienen y no se toman medidas con el colchón, como cambiarlo, puede derivar en problemas respiratorios y oculares (como conjuntivitis).

3. Aparición de moho y humedad

La humedad producida por la sudoración al dormir, con el paso del tiempo puede ocasionar la aparición de moho. Esto sucede hasta en las casas más limpias y con mayores medidas de higiene. Lo importante de esto es que en el momento en el que el colchón presenta signos de moho pueden aparecer problemas respiratorios, si no se pone remedio.

4. Molestias en las cervicales

Un colchón viejo no mantiene la firmeza como uno nuevo, la adaptabilidad empeora y produce problemas tanto físicos como mentales. Por lo que la postura se modifica al dormir. Esto puede producir pinzamientos o tirones en los músculos del cuello. Originando ese molesto dolor cervical que empeora considerablemente la calidad de vida de quien lo sufre a diario.

5. Dolores de espalda

Como hemos señalado en el punto anterior, el paso de los años hace que los colchones pierdan firmeza. Lo que provoca que la sujeción al dormir no sea tan óptima para el descanso. Como consecuencia la postura se modifica y sufren los músculos, tendones, ligamentos y en general todo el cuerpo cuando estamos en la cama. Lo que se traduce en intensos dolores de espalda frecuentemente.

 

 

¿Cómo identificar los problemas derivados de dormir en un colchón viejo?

Los ácaros no son tan visibles como parece pero se van acumulando en los colchones con el paso del tiempo. Hay señales de que hay que renovar el colchón, pero no todas se aprecian con facilidad. Aquí os damos algunas pautas que pueden indicar la necesidad de cambiar el colchón:

  • Si notas que respiras peor, tiendes a estornudar con mucha frecuencia o una mucosidad que no desaparece. Puede que haya llegado la hora de cambiar tu colchón.

  • Si aparece enrojecimiento de los ojos o picazón puede que necesites una revisión ocular y revisar el estado de tu colchón.

  • Las humedades son fáciles de localizar y si aparecen en tu colchón no hay que ignorarlas. Se debe cambiar inmediatamente para evitar problemas mayores de salud causados por los hongos, como respiratorios.

  • Si al despertar notas que tienes el cuerpo como entumecido o rígido, esto puede ser debido a una mala postura a causa de la firmeza del colchón.

  • El dolor en la zona cervical suele aparecer tanto por la perdida de cualidades del colchón tras el uso como por la almohada.

 

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